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Home»articulos»Cómo sanar la herida de injusticia: los signos de este trauma y consejos para avanzar
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Cómo sanar la herida de injusticia: los signos de este trauma y consejos para avanzar

06/01/20265 Mins Read
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¿Crees que nadie te valora o te respeta? ¿Llevas el perfeccionismo al extremo para ser aprobado por otros? ¿El resentimiento no te abandona? Todo esto podría relacionarse con la herida de la injusticia, esa lesión emocional que afecta en gran medida la relación que tienes contigo y con los demás.

Entre otros efectos, este trauma que inicia en la niñez provoca sensación de inferioridad, de inutilidad y de nunca recibir lo que una persona se merece, por mucho que se esfuerce. Te invitamos a descubrir lo que causa esta herida emocional y cómo sanarla.

¿Qué es la herida de la injusticia?

La herida de la injusticia funciona como metáfora para describir el dolor emocional profundo que desarrolla un niño cuando siente que es tratado con desigualdad, que se le exige más de lo que puede dar, que no se le aprecia por su propio valor y que la relación con sus padres es distante, fría y superficial. No es un diagnóstico clínico ni un constructo validado por la ciencia.

Esta teoría proviene de la obra de Lise Bourbeau, autora de autoayuda, quien refirió que a partir de los 4 años se activa dicha herida en los niños, por lo general, con el progenitor del mismo sexo, aunque no hay respaldo empírico que así lo demuestre. No obstante, Bourbeau señala que desde entonces comienza una disociación de sentimientos para protegerse de lo que pasa en el entorno. Incluso, se usa una máscara de rigidez para dar a entender que todo está bien y no expresar lo que en realidad se siente.

La herida se genera en el niño a través de las comparaciones constantes con hermanos o amigos, la severidad, la preferencia entre hijos, no reconociendo sus méritos, favoreciendo siempre a otros miembros de la familia o teniendo expectativas que al infante se le dificulta cumplir.

¿Cómo actúa una persona con este trauma?

Existen ciertos signos o indicadores que manifiestan los adultos que sufrieron injusticias en su infancia. Estos comportamientos suelen afectar tanto el bienestar de la persona, como la forma en que se relaciona con otros. Hablamos de un orden extremo, problemas para aceptar opiniones o puntos de vista ajenos, frialdad y otras actitudes como estas:

  • Resentimiento.
  • Perfeccionismo.
  • Baja autoestima.
  • Autocrítica excesiva.
  • Rechazo a la autoridad.
  • Negación de sus problemas.
  • Desconfianza hacia los demás.
  • Falta de aprecio a sí mismo y de valoración por lo que hace.

Por sí solas, estas características no determinan que se sufrió una injusticia en la niñez, que se vivió una crianza severa o que son indicadores exclusivos de ese tipo de trauma. Pero en conjunto, pudieran relacionarse.

Además, es importante destacar que estas heridas no solo son dolorosas, sino que, según algunos análisis, se acercan a los efectos del maltrato o la negligencia infantil; por ejemplo el trauma, la ansiedad, el insomnio, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, explica un artículo de Organizational Psychology Review.

¿Cómo sanar la herida de la injusticia?

El primer paso para sanar una injusticia vivida en la infancia es identificar sus signos. Y para ello tienes que conocerte mejor, estar consciente de tus fortalezas, de tus necesidades y de tu valía, sacando de tu mente esa idea de ser aprobado por otros. Asimismo, para aliviar el sufrimiento de este tipo de lesión emocional, pon en práctica estas recomendaciones:

Acepta tu dolor

No quiere decir que tengas que vivir para siempre con él; puedes transformarlo. Mira el daño y entiéndelo como parte de tu experiencia. Lo que sigue es cerrar la herida con autocompasión y autocomprensión, entendiendo que son cualidades que cultivarás para ti y no para otros.

Libera las culpas

Sí, puedes enojarte con quienes causaron tu herida, pero soltar la culpa es un paso más hacia la sanación y a vivir en tranquilidad. Es necesario perdonar, entendiendo que las otras personas hicieron lo que pudieron con lo que sabían, incluso actuando desde sus propias heridas. Y no, no se trata de justificar, sino de deshacerte del resentimiento.

Crea relaciones sanas

Trabaja en tus vínculos afectivos para que sean auténticos y que el miedo no los rodee. Para ello, aprende a delegar, a no enfocarte en el perfeccionismo extremo, a ser amable y tolerante contigo. Verás cómo todo esto se proyecta en tus relaciones.

Disfruta el presente

Anclarse en el pasado mantiene viva la herida. Aprecia más el hoy, agradece por tu salud, por tu trabajo, por tus amigos, por tener la oportunidad de hacer lo que te gusta. Agradece por estar aquí y ahora. Puedes practicar el mindfullnes, para aprender a darle valor a esos instantes que lo merecen.

No ocultes tu herida emocional, atiéndela

Es fundamental atender la herida de la injusticia y no esperar a que sane sola, ya que esto expone más a la persona a ser afectada por cualquier situación que le haga revivir traumas. En consecuencia, siempre recurrirá a la máscara de la rigidez para esconder lo que en realidad siente y difícilmente mostrará su verdadero yo.

El acompañamiento psicológico es clave durante el proceso; en terapia se trabaja la aceptación y aprendes a validar tus experiencias, además de desarrollar habilidades de afrontamiento. La idea es quitarte la coraza con la que creciste, reconocer quién eres y qué mereces, y darte la oportunidad de ser vulnerable. No hay nada de malo en ello; inténtalo, así andarás sin el peso del pasado a cuestas.

Fuente: Luz Marina Carpio / lamenteesmaravillosa.com

emociones injustica mental psicologia salud
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